lunes, 4 de junio de 2018

NOTA ACLARATORIA DEL COMUNICADOR JULIO MOLINA

San Fernando de Montecristi, R.D.
4 junio 2018


NOTA ACLARATORIA

A mis amigos, a mi familia, a los ciudadanos y ciudadanas de esta provincia y pueblo que me vio nacer, al país.
Estos breves párrafos no pretenden más que ser una nota aclaratoria sobre la situación que en estos días hemos tenido que vivir como familia, respecto a los términos expresado sobre mi persona por el representante de la Cámara Alta de nuestra provincia de Montecristi. No transcribo dichos términos y expresiones por el respeto que me merecen ustedes que me leen. Sin embargo, las notas de voz andan por ahí como pólvora en el cañaveral.

No es secreto para nadie de donde vengo, cómo me he forjado, y de dónde me brota este ser como soy.  Soy de aquí, de este polvo y estos cambrones. Entre chivo y sal. Saben que desde temprana edad recorrí las calles de este mi pueblo vendiendo carbón en un burrito, otras tantas veces cortando orégano, y otras muchas derritiéndome la espalda y la vida en un cuadro de sal bajo la mirada ardiente del sol.  Siempre quise tener en mis bolsillos los dineros que me ganaba con dignidad y trabajo, porque desde niño aprendí que no todo dinero es bueno.  Todos saben que para poder ir a la escuela tenía que hacer largos kilómetros, por el simple hecho de recibir el pan de la enseñanza, y por el interés marcado de mis padres que no tenían otra mayor herencia que dar sus hijos.

Nunca he tenido que pedirle nada a nadie para usufructo propio o para algún familiar. Lo que he tenido, lo que tengo, lo que tendré, ha sido, es, y quiero que sea siempre para otras personas que han tenido menos oportunidades que yo.  Por esta razón me he atrevido a incursionar en los medios de comunicación, y soy agradecido con las empresas que me abrieron sus puertas, desde Radio Montecristi y el programa Diálogo de Amigos, hasta Montecristi Cable Visión empresa en que hoy estoy, y nuestro programa Entre Dos. Ya van catorce años en estos medios y en estos menesteres.

No es la primera vez que el poder y la prepotencia, de una parte o de otra, de uno y otros colores partidarios,  han querido acallar la verdad proclamada y la voz que la proclama. Pero es verdad también que nunca se han pronunciado términos tales intentando denigrar mi persona con lo impronunciable.

Yo estoy tranquilo. Mi familia, los más míos, están tranquilos. Cuando la verdad es el horizonte no hay razones para la inquietud. Mi hijo y mi hija ya son profesionales a sudor, a lucha y esfuerzo. Son mi orgullo, y es la mejor herencia que mi esposa y yo hemos podido dar. No necesito y nunca he pedido el beneplácito de ningún político, politiquito o politicastro para poder comer. No soy lisonjero ni le rindo pleitesía a nadie en esta tierra. Soy creyente y temeroso de Dios. Nada más.

Agradezco la solidaridad de tanta gente, de aquí y de por allá. Yo no les defraudaré porque no puedo defraudar mi conciencia.  Si algo tengo y quiero seguir teniendo es dignidad, pues sin ésta qué somos sino zalameros del jefe de turno o de aquellos que quieren avasallar por tener dinero, y yo que zalamero no lo he sido, ya tengo años encima para ponerme en esa vagabundería.  Eso se lo dejo a otros, ya bastante tenemos en esta provincia, y espacio tienen para la canonjía.

En la vida he aprendido que “quien me ensucia no me limpia”, y no presto para reuniones y encuentros denigrantes. Eso se lo dejo a otros que lo hacen y ya lo han hecho.  No tengo ninguna intención ni aspiración en la política partidista ni a ningún cargo electivo. Ya mi elección la hice hace tiempo: La verdad y el servicio desde lo que soy, un simple comunicador social que le duele esta realidad pavorosa en que viven tantos en nuestra provincia, pero no del montón.

Hermanos míos, me ratifico como Juan Molina Reyes (Julio Molina para todos), hijo de don Juancito, en paz descanse, y doña Matilde.  Me ratifico en esta posible enfermedad de querer decir la verdad siempre, me ratifico en seguir dando la información verosímil, no falseada para complacencia.  Me ratifico en el seguir ayudando, con el favor de Dios y amigos, a las personas de menores recursos, aquellos que viven en pobreza extrema en nuestro pueblo. No sé hacer otra cosa sino servir.

Con esto párrafos quedo claro. Y dejo claro, en negro sobre blanco, lo que pienso y cuál es mi norte.

Gracias a todos aquellos que expresan su solidaridad y su oración.

Julio Molina

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